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BALADA DE YON EL PISTOLERO

 

Él es el pistolero Yon,
él es Yon el pistolero.
Con su caballo de acero
va por la calle a millón
pidiendo contribución
de carácter obligatorio
y, tras mandarte al tanatorio,
se va emprendiendo la huida
con rumbo hacia su guarida
para rezarle a José Gregorio.

Por las mañanas trabaja
en un automercado local
pero, culminada la jornada laboral,
después de cerrar las cajas;
Yon roba, mata y ultraja
de la manera más cruel.
Reparte tiros sin cuartel
y, cubierto de crucifijos,
va dando muerte a tus hijos
mientras abraza a los de él.

 

La muchacha está en la ventana,
su pareja aún no ha llegado.
Bastante se ha demorado,
son las dos de la mañana.
Cubierto por su bandana,
Yon ha salido otra vez
segando en un dos por tres
a conocidos y a extraños.
La muchacha, con quince años,
conocerá la viudez.

Ahí va Yon el pistolero
sin medir a quien lastima,
con trece muertos encima,
caraqueños y extranjeros.
A este cruento bandolero
lo vieron hoy por El Hatillo
fumándose un cigarrillo
mientras hacía diligencias
despojando pertenencias
y jalando del gatillo.

 

 

Tomás Marín

 


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