DOWNTON ABBEY: EL GRAN FINAL, el regreso cinemátográfico del fenómeno global, sigue a la familia Crawley y su personal mientras entran a 1930. Cuando Mary se encuentra en un escándalo público y la familia se enfrenta a problemas financieros, toda la casa se enfrenta a la amenaza de la desgracia social. Los Crawley deben aceptar el cambio mientras el personal se prepara para un nuevo capítulo con la próxima generación dirigiendo Downton Abbey hacia el futuro.
La familia Crawley y los empleados domésticos de Downton Abbey están disfrutando de la brillante temporada londinense en el verano de 1930. En el baile de Lady Petersfield –el evento más destacado del calendario social– un impactante anuncio envuelve a Mary en un escándalo: ahora está divorciada, y en los círculos aristocráticos eso significa que en un instante pasa de ser la favorita de la sociedad, a una paria avergonzada.
El amanecer de una nueva década también trae cambios radicales entre el personal doméstico. Los sirvientes se preparan para un cambio de guardia ya que Andy suple a Carson como mayordomo, y Daisy se convierte en la cocinera principal, puesto que la señora Patmore se jubila. Mientras que la señora Patmore espera con ansias un nuevo capítulo, el señor Carson la pasa mal al tener que renunciar a una vida definida por el deber y el propósito, y se arriesga a meterse donde no lo llaman…
Sufriendo por la humillación de Mary, Robert y Cora regresan a Downton. La ausencia de la fallecida Condesa viuda de Grantham se siente aún más en tiempos difíciles, y Robert vive un momento conmovedor cuando se vacía la casa de la viuda y se prepara para los inquilinos. Sin embargo, Cora tiene otras ideas para que las cosas mejoren.
Isobel ha sustituido a Violet como presidenta de la feria del condado y revoluciona las cosas al incorporar a Carson y Daisy a la junta directiva. La llegada de miembros de la clase baja perturba muchísimo al esnob presidente local, Sir Hector Moreland, y los preparativos para el gran día se tornan tensos cuando él e Isobel entran en conflicto.
Mientras tanto, Mary se ha quedado en Grantham House, la casa familiar de Londres. La madre de Cora, Martha Levinson, también ha fallecido y Mary recibirá a Harold, su tío estadounidense, quien finalmente quien finalmente trae noticias sobre la liquidación de la herencia. Para mantenerse al día en una era de modernización, Mary ha emprendido importantes reformas en la casa, y se necesita urgentemente una inyección de dinero para cubrir los gastos. Aún profundamente avergonzada por el rechazo de la sociedad, le complace la distracción cuando Harold trae a un carismático amigo y asesor, el neoyorquino Gus Sambrook, y una noche de cócteles se torna en algo más.
La mañana siguiente, Mary está sorprendida por su propio error de juicio, aunque sigue habiendo un coqueteo entre ella y Sambrook –su relajado estilo estadounidense es un bálsamo para su espíritu herido. Se dirigen al norte, a Downton, para reunirse con el resto de la familia, donde la oscura nube del divorcio de Mary pesa sobre el hogar.
Las cosas van de mal en peor cuando Harold hace una sorprendente confesión: a raíz de la crisis de Wall Street, perdió la fortuna de la madre de Cora, lo que significa que los Crawley han estado gastando dinero que no tienen y, como Sambrook ha estado sacando de apuros a Harold, también le debe dinero a él. Robert está fuera de sí. Aún tratando de asimilar la mancha del escándalo que pone en peligro la posición de Mary, debe afrontar el hecho de que Downton Abbey, una vez más, se enfrenta a la ruina financiera.
Durante una tensa cena, Sambrook les aconseja que recuperen el dinero mediante la venta de todos los activos restantes y busca el apoyo de Mary. Sin embargo, Mary no se dejará persuadir en su decisión de respaldar el instinto de Cora de no correr riesgos, lo que lleva a Sambrook a proferir una inquietante amenaza hacia Mary.
Cora organiza una cena para reincorporar a Mary en la sociedad de Yorkshire, pero todos sus amigos la rechazan. Mary y Robert tienen una gran discusión –preocupada por la reputación dañada de Mary y ofendido ante su sugerencia de vender Grantham House, la confianza de Robert en Mary para dirigir Downton, está flaqueando. Mientras Bertie y Tom le dicen algunas verdades incómodas, Robert lucha por ceder su corona a la siguiente generación: ¿cuál es su propósito más allá de Downton Abbey?
Con el objetivo de restaurar la posición de Mary, Edith invita al hombre del momento, Noel Coward, a una fiesta, junto con su amigo y actor Guy Dexter; vieron su nueva y exitosa obra, BITTER SWEET, durante su estancia en Londres. Los sirvientes se unen para difundir la noticia y, en poco tiempo, una invitación a Downton Abbey vuelve a ser la más codiciada de Yorkshire.
Mientras los sirvientes se preparan para recibir a sus celebridades invitadas, la familia asiste a las carreras de caballos en Ascot. Sambrook se siente fascinado al ver a la realeza británica y europea allí y disfruta estableciendo contactos para futuros clientes empresariales en el opulento y espectacular escenario de las carreras. Sin embargo, mientras los caballos galopan a toda velocidad, Tom descubre gracias a un viejo amigo que Sambrook tiene un pasado oscuro –engañó y robó para hacerse con la herencia familiar. Enfurecida, Edith amenaza a Sambrook con que los Crawley será la última familia en caer víctima de sus crímenes.
De regreso a Downton, la llegada de Coward y Dexter anima el ambiente. Los sirvientes están encantados de volver a ver a su antiguo compañero Thomas y de escuchar las historias sobre su glamorosa vida con el actor Guy Dexter. Moleseley –quien ahora es un exitoso guionista– trama un plan para sorprender a sus compañeros del mundo del espectáculo, pero queda en ridículo cuando las cosas no salen como él esperaba
La primera cena oficial de Daisy como cocinera en jefe es un triunfo, y Coward cautiva a los invitados con su chispeante ingenio. Le fascina la relación de Mary con su exmarido y decide escribir una obra de teatro sobre ello, para la cual Moleseley, sin querer, se le ocurre el título: PRIVATE LIVES. Robert ofrece un conmovedor discurso, donde amablemente le confía Downton a Mary y anuncia que él y Cora se mudarán a la Casa Dower. Mientras la familia celebra el paso de Downton a la siguiente generación, se reúnen alrededor del piano y Coward les dedica una serenata.
Las festividades continúan para todos en el feria del condado, un gran día para la familia y los sirvientes por igual; el trabajo de Carson, Daisy e Isobel ha dado buenos frutos. Isobel desafía al pomposo Sir Moreland y dirige la campaña de apoyo público hacia Mary, consolidando su posición como señora de Downton y defensora del condado de una vez por todas.
Una vez completado el relevo tanto escaleras arriba como abajo, se despiden con cariño y Robert revela que hay una oferta de compra para Grantham House, lo que asegura el futuro financiero de Downton para Mary, George y todos los que vendrán después de ellos. Cuando Robert y Cora abandonan Downton por última vez como custodios y Mary comienza su mandato como matriarca, parece que todos en Downton Abbey tendrán un final feliz.
