Inauguración exposición La otra mirada. El país a través de viaje y el relato

Inauguración exposición La otra mirada. El país a través de viaje y el relato

Siempre interesado por la historia, el artista Manuel Eduardo González, en sus elaboraciones visuales trata la sedimentación como metáfora,  imágenes que superpone reconfigurando nuevos paisajes apropiados de la iconografía nacional.    Inspirado en la  travesía del viajero inglés Mudie Spencer, realizado a Venezuela entre 1871 y 1872, que registró en su diario titulado La Tierra de Bolívar: Guerra, paz y aventura en la República de Venezuela.  Manuel Eduardo González sigue el viaje, ahora en los trazos visuales de esta publicación. Esta vez el relato se vuelve camino, pues todo discurso visual es un hilo que conduce y permite el viaje, acercándonos  a otro paisaje, a otro sedimento de una curiosa anécdota del artista viajero alemán Anton Goering,  recogida en una gráfica  en la publicación del  inglés,  esa que ahora el joven artista venezolano recoge y  deconstruye en una instalación, a modo de diorama, ese modelo museográfico donde exhibieron los hallazgos de los viajeros europeos por tierras tropicales.  Con esta histórica materia prima, prosigue su indagación, pero ahora solapa o superpone imágenes de esa misma anécdota gráfica para ser presentada  en  La serpiente y la bota, 2022, permitiendo también reflexionar sobre  lo probable y lo insólito del poder.

Toda lectura es, en sí, un viaje, cuyo desplazamiento ocurre a través de  signos: puntos de partida o de origen y punto de llegada, un destino. Al leer recreamos el viaje, pues todo discurso es un hilo que conduce y permite el trayecto.  En la vida y obra del joven artista Carlos Luis Sánchez existe un vínculo entre la literatura y su creación. La lectura y los libros son para el artista,  un  relato pintado a través de un viaje por el país-paisaje. Su obra toda es  una especie de collage donde narra historias propias, leídas y aprendidas  de su interés por la ciencia ficción, las crónicas, el humor y la reflexión literaria que le inspiran los libros, esa ventana al pasado y al presente. En la serie de pinturas titulada Majenyeland, 2022, al estilo ´Wimmelbilderbuch´ (del  alemán, ´libro de objetos ocultos´),  en una mirada captura su esencia de un mundo real e imaginario.  A lo largo del camino, logra vincularse y compartir con  poetas, músicos y artistas de otras latitudes, como el caso del Colectivo Tropical Sadnerss, quienes lo acompañan, en esta ocasión, en la animación y musicalización de su creación.  Así, el artista Carlos Luis Sánchez, signado por los libros,  cada viaje que emprende lo acercan a un auténtico rito por el  asombro, en una  obra  lúdica y festiva.

El impulso enriquecedor de estas nuevas experiencias propiciadas por el viaje abre también espacios a la exploración dentro de un lenguaje de lo sorpresivo, de lo imprevisible y discontinuo, y por ende, de aquello que escapa a las acostumbradas miradas. Domiciliarse de nuevo después de un viaje, implica un retorno a sí mismo, también ver un espacio territorializado, a veces,  donde el domicilio se vincula al de otras miradas.  Génesis Alayón reconoce lo que más la afectó emocionalmente y como ha sido su situación frente a la pandemia: logra reemplazar por completo la experiencia presencial humana y por ello  decide, como quien emprende un viaje,   establecer nuevas rutas, una suerte de regreso al lugar de origen, recorrer a conciencia esa comunidad en la que habita, sus coetáneos y establecer un encuentro con el otro, descubrir la verdadera realidad de cosas no contempladas en el tiempo.  Desde este lugar, descubre en sus recorridos nuevos caminos exploratorios y creativos.  Génesis Alayón vuelve al viaje, pero esta vez, cumpliendo en esa andanza y el lugar donde habita  la función de centro reflexivo que le permite  redescubrirse  y recuperar  el adentro y el afuera.  En Cáscara, 2022,  recrea esos vestigios de paredes, protectores de ventanas, que sirven tanto de refugios imaginarios como  abismos del  pasado y presente.

A partir de relatos y crónicas se desplaza en un viaje que es, al mismo tiempo, real y lacerante  para convertirlo en una creación artística. Es desde allí,   donde la artista Dianora Pérez-Montilla,  en su propuesta conceptual logra mostrarnos escenas y aspectos de la vida en  sociedad, que de tantos verlos, generalmente pasan  inadvertidos. Realidades que están subsumidas en miradas cotidianas, tan comunes y corrientes, manipuladas por las palabras y conceptos, que impiden llegar al verdadero contacto con ellas. En la instalación Sociedad disciplinaria, 2022, la joven artista nos hace entrar, a través de metáforas, en esa realidad profunda y dramática. Prosigue con su mirada y mensaje como denuncia social, su obra converge,  cruza y  fusiona  una multiplicidad de crónicas tomadas de la prensa nacional, así como relatos leídos o aprendidos,  apropiados   para sí,  traducidas en creación también de ese otro lado de la cotidianidad.  Lo oscuro de la sociedad, el de los tratos y maltratos a los niños, lo cual conlleva la falta de alimentos, abortos,  abandonos, muertes, acrecentados en tiempos de pandemia, enmarcado en el plano geográfico del país.  Denuncia contra del poder ejercido con violencia. Con una propuesta en  realidad aumentada, los códigos del lenguaje pasan a los códigos tecnológicos, dando un sentido más completo a la imagen,  así  el público tendrá acceso a los relatos de las noticias, y de dónde surgen.

Estudios señalan el fenómeno denominado “crisis de oportunidades para el auto crecimiento” y como razón para la diáspora. Estas circunstancias mundiales de hoy, han llegado a soplar en la geografía venezolana, aunque Venezuela es también desde hace mucho tiempo un país de inmigración.  En la instalación Des_Miembros, 2022, del artista Jesús Briceño, expresa la reciente emigración familiar desde Venezuela pasando la frontera colombiana, la mexicana para llegar a su destino final en Estados Unidos, buscando una mejor calidad de vida.  La historia de la emigración siempre se cuenta desde el punto de vista de quién se marcha, pero rara vez de quién se queda y eso es justamente lo que presenta el artista, así mismo, cuestionando las políticas sociales y económicas que provocan el éxodo del venezolano.  La carga afectiva el relato del artista sobre el viaje familiar refiere al desarraigo, el trauma y la ausencia. Una ausencia que solo es recuperada a través de la catarsis, en una obra cargada de recuerdos simbólicos, los cuales quiere eternizar.  De esta manera, el viaje, siendo como es, vuelve al desprendimiento para constituirse en la realidad de los otros, en la búsqueda de la reconstrucción de las convicciones o certezas que permiten, a su vez, reorganizar las fronteras interiores del que se queda.

Ana Teresa Delgado de Marin

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