Considera que el mayor desafío que ha tenido que afrontar fue entrar a la universidad con compañeros que tenían la edad de sus hijos y que dominaban programas y tecnología que para ella eran totalmente nuevos. Eso fue algo que le costó mucho esfuerzo pero que superó con constancia y práctica.
Karen considera que las redes pueden resultar muy motivadoras. “No hay nada más estimulante que postear una obra y ver cómo van aumentando los ‘likes’. Eso me impulsa a seguir con mi trabajo”. Sus obras de grandes, medianos y pequeños formatos nos cuentan historias diversas. Son trabajos donde la espátula y el rodillo dejan su marca sobre los colores que la identifican.
Para Karen Bibas el arte es como la vida misma, no tiene horario. Por eso pinta o esculpe a cualquier hora del día o de la noche. Eso sí con música a todo volumen.
