Vinieron al Estadio Icónico de Lusail para el partido, la conclusión de una Copa del Mundo histórica, la primera en el Medio Oriente. Un mes de drama, teatro, pasión, habilidad y suerte que llega a su clímax en el Día Nacional de Qatar.
Pero antes de que comenzara la final, estaba el pequeño asunto de la ceremonia de clausura: una actuación espectacular frente a casi 90,000 fanáticos en el estadio y un número actualmente desconocido de millones en todo el mundo.
FIFA prometió “una noche para recordar”, y ciertamente fue una noche que pocos olvidarán.
