Estimado compañero Kim Jong Un pronuncia discurso en la VII Conferencia Nacional de Veteranos de Guerra

Estimado compañero Kim Jong Un pronuncia discurso en la VII Conferencia Nacional de Veteranos de Guerra

El estimado compañero Kim Jong Un pronunció el día 27 un discurso intitulado «Se heredará excelentemente el gran espíritu heroico de la generación de vencedores en la guerra» en la VII Conferencia Nacional de Veteranos de Guerra.

Su texto completo sigue:

Respetados veteranos de guerra:

Una infinita alegría y emoción me proporcionan el reencuentro con ustedes, precursores de la revolución, a quienes todos veneramos y tomamos como ejemplo a toda hora, y el festejo del día del gran triunfo en la guerra de la patria.

Para nuestro Estado y pueblo la historia de la gran victoria en la guerra, que se recordará con orgullo y dignidad por los siglos de los siglos, constituye el primerísimo caudal que no se puede comprar con todas las riquezas del mundo.

Es más: para nuestra generación es una suerte y un honor incomparables tener a su lado y reunirse con frecuencia con los veteranos de guerra, protagonistas y testimonios vivos de una era legendaria y heroica.

Con profunda reverencia y sentimiento de gratitud saludo a los respetados veteranos de guerra presentes en esta cita con su buena salud, a los demás participantes y hombres de mérito en la Guerra de Liberación de la Patria quienes en los tres años de la encarnizada contienda crearon el mito de la victoria milagrosa y engalanaron la época con su heroísmo.

Rindo mi más sincero homenaje a los mártires militares y patrióticos que dieron su juventud y vida en defensa de la soberanía y el honor de la patria y extiendo mis calurosas felicitaciones a todo el pueblo que celebran el victorioso 27 de julio en medio de un bregar perseverante y vigoroso.

Expreso mi sincero tributo a los mártires del Cuerpo de Voluntarios del Pueblo Chino quienes derramaron copiosamente la preciosa sangre rechazando en la misma trinchera la agresión imperialista en los momentos más álgidos de la historia nacional y saludo cordialmente a los veteranos de guerra del Cuerpo de Voluntarios.

Respetados veteranos de guerra:

En la gloriosa trayectoria de la República las hazañas realizadas por los vencedores en la guerra, la segunda generación de la revolución coreana, descuellan cual una colosal cumbre histórica.

Todo lo valioso de esta Corea poderosa y hermosa está estrechamente vinculado con las proezas de la gran generación que ustedes representan.

La libertad de millones de coreanos, nuestro régimen auténtico, hermosos montes y ríos, extensas y fértiles llanuras y valiosos recursos naturales son inconcebibles sin los méritos de innumerables soldados que defendieron cada palmo del suelo patrio a costa de la sangre.

Gracias a los heroicos defensores de la patria de la década de 1950 quienes rechazaron al precio de la vida la vandálica agresión del imperialismo estadounidense, varias generaciones posteriores gozan la dignidad de un pueblo independiente, sin sufrir el martirio de la esclavitud.

La gran proeza realizada por la generación de triunfadores al derrotar a las fuerzas agresoras de varios países seguidores y acaudilladas por el imperialismo estadounidense y protagonizar un acontecimiento sin precedentes puso a salvo el destino y el futuro de la patria y legó a los descendientes el gran prestigio y honor de una Corea y un pueblo heroicos.

Compañeros:

El más valioso de todos los méritos de la generación de triunfadores que se ha grabado con letras doradas en los anales de la historia nacional es haber creado un espíritu y un estilo de lucha heroica.

El espíritu de lucha que ha generado un gran triunfo y milagro no pierde su brillo por mucho tiempo que pase y deviene una fuente inagotable de nuevas victorias y milagros.

Al evocar el gran espíritu heroico de la generación de vencedores nos percatamos de que todo ello admira y conmueve al mundo.

Leyendas portentosas fueron generadas por el espíritu inconmovible de los soldados del Ejército Popular quienes no vacilaron en librar la batalla a muerte por el Partido y el Líder y para realizar a todo precio el juramento hecho a ellos y demostraron el coraje del Ave Fénix ante el peligro de la muerte depositando confianza absoluta en la Comandancia Suprema.

Nunca dejo de pensar que cada uno de los encuentros con ustedes me evoca de forma vívida lo ardua y enconada que fue la Guerra de Liberación de la Patria y lo encarnizados que fueron los combates contra el enemigo y me lleva a reflexionar una vez más si hoy estamos bregando como lo hicieron los soldados valerosos de la guerra.

Entonces, sin darme cuenta inclino la cabeza en señal de respeto a los vencedores de aquella gran época quienes supieron ejercer una fuerza espiritual inmensa e irresistible contra los mayores desafíos y peligros del tiempo.

Ellos, con todas sus hazañas brillantes por la libertad y la independencia de la patria y la vida de la posteridad, jamás han exigido la recompensa de su sangre.

Fueron ellos quienes asumieron de buen agrado otra tarea difícil de mitigar los estragos de la guerra y restaurar el país reducido a cenizas.

Tanto los soldados que regresaron del frente como los que lucharon sin claudicar en la retaguardia consideraron un deber y una obligación moral trabajar con celeridad y diez y veinte veces más que antes, superando las desgracias y los sufrimientos y siguiendo la voluntad de los compañeros que cayeron en el combate.

Desde el instante en que pusieron mano a la obra de la construcción de un Estado independiente y poderoso, reducido a cenizas en aquel entonces, en respuesta al llamamiento del gran Líder Kim Il Sung de no limitarse a una simple restauración sino levantar obras más grandes y magníficas, demostrando así lo que son capaces los coreanos, crearon cosas nuevas desde el cero, hicieron posible lo que antes era imposible y avanzaron diez y cien pasos mientras otras naciones daban un solo paso.

Gracias a aquellos constructores orgullosos que acortaron años con tesón, apretándose el cinturón, la Corea heroica pudo resplandecer como Corea de Chollima y se materializó exitosamente la tarea histórica del desarrollo paralelo de la economía y la defensa nacional, atajo de la prosperidad y el fortalecimiento del país.

Por esa gran generación de revolucionarios fue establecida la excelente tradición de apoyar incondicionalmente al Comité Central del Partido y defenderlo con el gran auge, así como el ambiente colectivista noble y las relaciones humanas comunistas regidos por la consigna Uno para todos y todos para uno, los cuales sirven de paradigma a nuestro Partido y pueblo década tras década.

Con su sacrificio y abnegación, la generación de triunfadores comprobó en la realidad la gran verdad de que mientras existe el pueblo, el territorio, el Partido y el poder popular, es del todo posible rehacer la vida y vivir en abundancia.

En todo el proceso de la construcción socialista, nuestros veteranos y hombres de mérito en la guerra han sido invariables en el servicio al pueblo, preguntándose a cada instante si mantienen el espíritu de aquellos días en que batallaban derramando la sangre bajo la lluvia de balas, y han guiado a las jóvenes generaciones a ser firmes e íntegros.

Este es el noble mundo espiritual de la generación de triunfadores, a quienes respetamos más que a nadie y por quienes sentimos infinita gratitud.

Al heredar de ellos el gran espíritu heroico, nuestro Partido y pueblo han podido realizar victoriosamente las colosales obras de la revolución, superando las duras pruebas de la defensa del socialismo, equivalentes a varias guerras.

Los defensores y constructores de la patria de la década de 1950, quienes defendieron con honor nuestra orgullosa República Popular Democrática de Corea y establecieron el espíritu heroico que se heredará generación tras generación, son efectivamente benefactores generosos y maestros genuinos dignos de la alabanza y la imitación de toda la posteridad.

Compañeros:

Ser descendientes de grandes triunfadores es para nuestro pueblo y nuestra joven generación motivo de un orgullo especial e incomparable.

Nuestra honrosa misión es continuar de forma brillante la gran tradición de la victoria y el espíritu heroico, establecidos bajo la dirección del gran Líder y del gran Partido y de esta manera hacer más poderoso y eternamente próspero a este país, defendido y levantado por los mártires.

Una generación que tenga clara conciencia de esta misión histórica sagrada avanza valiente y vigorosa, sin siquiera debilitarse ni descomponerse.

Cada vez que enfrentamos retos nuevos y tareas difíciles, pensamos en la generación de veteranos de la revolución y vencedores en la guerra quienes antes que nosotros asumieron mayores desafíos y quehaceres.

Para nosotros las actuales pruebas y dificultades, engendradas por la crisis sanitaria mundial y el bloqueo prolongado que no se han conocido jamás en la historia de la humanidad, constituyen adversidades equiparables a una guerra.

Mas, tal y como la generación de vencedores puso de manifiesto su gran coraje en medio de una situación sumamente compleja, cosechando la mayor victoria y defendiendo a todo trance su honor, la nuestra también seguirá fiel a esa magnífica tradición y vencerá las pruebas de hoy para obtener mayores triunfos.

Aunque se nos interpongan peores obstáculos en la construcción de una potencia socialista, jamás detendremos el camino y avanzaremos continuamente hacia nuestras metas de lucha, heredando el espíritu heroico de la generación de triunfadores.

Esta tierra, que costó la valiosa vida de muchos combatientes valerosos y que lleva impregnadas las huellas del sincero amor a la patria expuesto por los veteranos de guerra a lo largo de su vida, la convertiremos infaliblemente en un territorio rico y próspero habitado por el pueblo más dichoso del mundo.

Para este fin, nuestro Partido se propone hacer del inestimable bien ideológico y espiritual de la generación de triunfadores la sangre y la piel de todos los civiles, militares y jóvenes, y el auténtico nutriente de la vida y la lucha.

Fomentaremos en nuestra vida y lucha actuales el espíritu firme de quienes confiaron de forma absoluta al Partido y cumplieron sus resoluciones al precio de la vida, el espíritu de sacrificio de quienes confiando en sus fuerzas y en la victoria se inmolaron sin titubeos para salvar a la patria de la crisis de la extinción, el espíritu indomable de lucha de quienes se entregaron de lleno a la restauración y la construcción superando las dificultades y pruebas y el noble espíritu de colectivismo de quienes construyeron una nueva morada socialista ayudándose y apoyándose en medio de las adversidades.

Lograremos que nadie olvide las etapas de victorias resonantes y lucha intensa como la Guerra de Liberación de la Patria, la restauración y construcción posbélicas y el gran auge de Chollima, excelentes manuales del patriotismo fervoroso, que las canciones hechas en aquellos períodos resuenen constantemente en los centros laborales y puestos de defensa y que nuevos milagros y proezas se generen en el empeño por la materialización de la política del Partido.

Veteranos de guerra:

A raíz del histórico VIII Congreso del Partido, la causa de la construcción socialista a nuestro estilo ha acogido una era de nuevo dinamismo y el país entero se agita con el ánimo redoblado.

Nuestras fuerzas revolucionarias están bien preparadas para afrontar cualquier cambio de situación o amenaza y se encargan con responsabilidad de la defensa nacional y de la construcción socialista haciendo invencible su poderío con un espíritu de lucha heroica y nobles rasgos políticos y morales.

Millones de jóvenes, herederos del excelente espíritu y estilo de la generación de vencedores, acuden con valor a los lugares a los que convoca el Partido.

Firmes son las conquistas de la revolución que costaron la sangre de esa generación y prometedora es la obra de nuestro Estado y socialismo.

Lo único que les pedimos a los veteranos es que conserven la salud, pues esto infunde una fuerza inagotable al Partido y al pueblo y le da un gran estímulo a la revolución.

Con motivo del aniversario 68 de la gran victoria en la Guerra de Liberación de la Patria, reitero mi más sincero agradecimiento a nuestros invaluables veteranos y hombres de mérito en la guerra y les deseo de todo corazón buena salud y larga vida.

El gran espíritu heroico de la generación de triunfadores perdurará y tendrá su continuidad en las futuras generaciones.

¡Viva el 27 de julio, día de la gran victoria en la guerra!

¡Viva nuestra gran patria, la República Popular Democrática de Corea!

Ana Teresa Delgado de Marin

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