Investigador de AICP revela el objetivo del simulacro «Pacific Dragon»

Investigador de AICP revela el objetivo del simulacro «Pacific Dragon»

EE.UU. pretende librar en agosto en Hawai el simulacro combinado «Pacific Dragon» junto con Japón, el Sur de Corea y otros.

En muchos casos, EE.UU. lo libraba a puerta cerrada con la incorporación de Japón y el Sur de Corea bajo el pretexto de «adiestrar la capacidad de detección y persecución de misil balístico».

No obstante, en las conversaciones de los caudillos militares de EE.UU., Japón y el Sur de Corea, sostenidas el 11 de junio pasado, decidió «desarrollar de manera regular y abierta el ejercicio de detección y persecución de misil balístico a fin de fomentar la colaboración tripartita de seguridad», avisar previamente su tiempo y contenido y dar a la publicidad todo su proceso.

Además, anunció que librará de manera regular y abierta en cada trimestre el ejercicio de alarma de misiles EE.UU.-Japón-Sur de Corea que se desplegaba de modo intermitente hasta ahora.

El hecho muestra que EE.UU. está desesperado para tomar el control militar sobre Japón y el Sur de Corea.

El imperio americano recurre a la colaboración militar con sus sirvientes, dando espaldas a la demanda elemental y preocupaciones por la seguridad de los países de la región de Asia-Pacífico, con el malsano intento de perfeccionar los preparativos de agresión contra la RPDC con la ayuda de la alianza militar tripartita y realizar su ambición de supremacía mundial manteniendo a raya a sus rivales como China y Rusia.

Inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial, definió la alianza militar con Japón y el Sur de Corea como el núcleo de la estrategia sobre Asia y preparó su fundamento con el Tratado de Seguridad EE.UU.-Japón y el «Tratado de Defensa Mutua» EE.UU.-Sur de Corea. Y vino aferrándose a establecer el sistema de colaboración militar tripartita instigando la confabulación militar entre Japón y el Sur de Corea.

Ya hace mucho tiempo, el ex secretario de Estado norteamericano Dulles había insistido en fusionar de cualquier manera los tratados bilaterales que su país concertó por separado con Japón, Taiwán y el Sur de Corea, lo cual testimonia los esfuerzos desesperados de EE.UU. por formar la alianza militar con Japón y el Sur de Corea.

Tal ambición de EE.UU. se torna más abierta después de la aparición del gobierno japonés de Kishida, que insiste en público en aumentar los gastos de defensa nacional y contar con la «capacidad de ataque a la base enemiga», y la toma del poder surcoreano por parte de las fuerzas conservadoras pronorteamericanas y projaponesas que recurren al enfrentamiento anti-RPDC.

En este contexto, EE.UU. insiste más que nunca en la implementación normal del Acuerdo General sobre la Seguridad de la Información Militar Japón-Sur de Corea (GSOMIA, según sus siglas en inglés) hablando a bombo y platillo de la colaboración tripartita de seguridad.

La fabricación de la alianza militar tripartita, que se acelera por la obediencia ciega de Japón y el Sur de Corea a su amo norteamericano, es el preludio de la fundación de la «OTAN de versión asiática».

Debido a la tentativa de EE.UU. de establecer unilateralmente el orden internacional a favor de su concepto de valor, llega la era de «nueva guerra fría» en la región de Asia-Pacífico y se forma una estructura de la confrontación aguda de la fuerza.

La imprudencia militar de EE.UU. no puede eludir el rechazo y repudio de la sociedad internacional.

China y otros países regionales califican la conducta de EE.UU. de manifestación muscular inútil y de intento peligroso para destruir el equilibro de la fuerza.

La agravación de la tensión en la región de Asia-Pacífico, causada por las provocaciones militares de EE.UU., perjudica primero la situación de la Península Coreana.

En su estrategia de India-Pacífico cuyo objetivo es mantener a raya a China, EE.UU. definió especialmente a la RPDC como «amenaza principal que causa la inestabilidad regional».

En este sentido, se puede decir que los ejercicios bélicos conjuntos EE.UU.-Japón-Sur de Corea en la región de Asia-Pacífico toman por su blanco a la RPDC y pasa a la etapa más peligrosa la política norteamericana de hostilidad a la RPDC.

Los medios de prensa conservadores del Sur de Corea dicen que el objetivo del simulacro «Pacific Dragon» es hacer frente a la «amenaza de misil balístico» de la RPDC.

La realidad nos urge aumentar la capacidad de autodefensa para defender la soberanía nacional y la tranquilidad del pueblo y despierta la alerta de los países regionales.

El alboroto conflictivo de EE.UU. y sus satélites en la región de Asia-Pacífico traerá el fin trágico de sí mismos.

Embajada RPD de Corea en Venezuela

Ana Teresa Delgado de Marin

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