En el corazón de Los Palos Grandes, donde las calabazas brillaban con luz propia y los gatos negros eran los mensajeros del viento, se encontraba y, aún se encuentra, una heladería muy especial: Divinos Pecados. No era ni es una heladería común. Sus sabores cambiaban y aún cambian,según la luna, los cucuruchos flotaban solos, y el aroma a vainilla siempre venía acompañado de una risa traviesa.
La dueña era una brujita joven y encantadora llamada Lía. Tenía ojos color miel, un sombrero con estrellas bordadas y una varita hecha de caramelo cristalizado. Cada 31 de octubre, Lía preparaba su receta secreta: el Helado Hechizado, capaz de cumplir un deseo si se comía con el corazón alegre.
Esa noche de Halloween, la heladería se llenó de risas y pasos pequeños. Un grupo de niños disfrazados de esqueletos, vampiros y calaveritas mexicanas llegó gritando: “¡Truco o trato!”
Lía sonrió y agitó su varita. De los frascos salieron sabores como “Niebla de Frambuesa”, “Suspiro de Chocolate Fantasma” y “Mandarina de Luna Llena”. Pero antes de servir, les preguntó:
—¿Y si en vez de truco o trato… les doy un hechizo de amistad?
Los niños se miraron, curiosos. Lía les entregó un cucurucho a cada uno, con una bola de helado que brillaba como fuego fatuo. Al probarlo, todos sintieron algo especial: uno recordó a su abuela contando cuentos, otro vio a su gato perdido en sueños, y otro sintió que podía volar.
—Este helado —dijo Lía— está hecho con recuerdos felices. Cada uno guarda un deseo que solo se cumple si lo compartes.
Los niños comenzaron a intercambiar risas y abrazos. La heladería se llenó de magia, y por primera vez, los sabores se mezclaron en el aire formando una aurora de colores sobre el tejado.
Al final de la noche, los niños salieron con el corazón tibio, prometiendo volver cada Halloween. Y Lía, desde su mostrador encantado, susurró:
—Mientras haya niños que crean en la magia, Divinos Pecados nunca cerrará.
Y así, en ese rincón del mundo,en el Centro Plaza, Halloween se convirtió en la fiesta más dulce y feliz del año, mientras preparaban las fiestas de Navidad.
