Desde que leí Cumbres Borrascosas en inglés por primera vez a los 14 años, se convirtió en mi libro favorito. Lo he leído, literalmente, 20 veces; la más reciente hace apenas dos semanas. Al leerlo, me transporto a esos parajes, oigo el susurro del viento y me sumerjo en esa historia de amor, dolor, venganza y tragedia.
Conozco a la perfección su universo: desde el triángulo amoroso de Cathy Earnshaw, Heathcliff y Edgar Linton, hasta la segunda generación con Cathy Linton, Linton Heathcliff y Hareton Earnshaw. He visto casi todas las versiones cinematográficas y televisivas. Mi devoción por esta obra es tal que, cuando supe que mi segundo hijo sería varón, pensé en llamarlo Heathcliff; si no lo hice, fue solo por la complejidad que tendría su escritura y pronunciación en Venezuela.
Hace dos días, invitada por Warner, asistí a la premiere de la nueva película dirigida por Emerald Fennell. Es una versión libre… demasiado libre.
Si bien el arte, la estética y el sonido del viento me cautivaron, la trama se aleja peligrosamente de la esencia original. La película inicia con una escena de ahorcamiento innecesaria y grotesca. El padre de Cathy es presentado como el gran castigador de Heathcliff, omitiendo por completo al verdadero villano, Hindley Earnshaw, quien ni siquiera aparece. Joseph, el criado puritano que condenaba a todos al infierno en el libro, es retratado aquí como un pervertido. Además, se incluyen escenas eróticas chocantes que jamás ocurrieron en la obra original.
Sobre el elenco, la elección de Jacob Elordi como Heathcliff me convenció. Aunque ha sido criticado porque Brontë lo describe como alguien de piel más oscura o rasgos gitanos, su actuación es magistral (desbancando casi a mi favorito, Timothy Dalton). Margot Robbie cumple bien, aunque la diferencia de edad con Elordi se hace evidente en los primeros planos. Por otro lado, el personaje de Isabella es desvirtuado: aquí aparece como la pupila de Edgar Linton cuando, en realidad, es su hermana, y se le presenta con una falta de carácter que no le corresponde.
Incluso el final se altera: la muerte de Cathy es grotesca y pierde a su bebé, cuando en el libro da a luz a una niña que protagoniza la segunda parte de la historia. Extrañé profundamente el toque gótico del fantasma de Cathy tocando la ventana del Sr. Lockwood, pidiendo entrar a sus Cumbres.
En conclusión, la película es buena visualmente y la actuación de Elordi capta muy bien la esencia del protagonista. Sin embargo, recomiendo leer el libro antes para sacar sus propias conclusiones o buscar versiones más fieles, como la protagonizada por Ralph Fiennes.
