Después de más de una década fuera de sus fronteras, la orfebre venezolana Ana Alexandra Henríquez regresa al país para presentar ZALVAGE, la firma de joyería que fundó en Miami y que representa la evolución de una carrera marcada por la creatividad, el carácter y una visión única del diseño.
Antes de radicarse en Estados Unidos, Henríquez se consolidó como una de las diseñadoras de joyas más influyentes de Venezuela, destacándose por una propuesta innovadora que dejó huella en el panorama del accesorio nacional. Años más tarde, en medio de la pandemia, decidió reinventarse profesionalmente y dar vida a ZALVAGE, un proyecto nacido de la convicción de que la joyería es mucho más que un ornamento: es una poderosa forma de expresión personal.
Desde su lanzamiento, la marca ha desarrollado un lenguaje distintivo que fusiona un diseño audaz, el trabajo artesanal y una visión moderna del lujo. Sus colecciones exploran conceptos inspirados en la naturaleza, el simbolismo, la fuerza femenina y la libertad de proyectar la propia identidad a través de piezas únicas y llenas de carácter.
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Entre las propuestas que protagonizarán el encuentro destacan:
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Anakonda: Una de las colecciones insignia de la firma.
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Déjà Vu: Una serie que reinterpreta los tejidos y códigos estéticos más representativos en la historia de la diseñadora.
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Safari: Inspirada en la fuerza, la libertad y el espíritu aventurero que caracterizan el ADN de ZALVAGE.
Este evento no solo marca el retorno de Ana Alexandra al mercado venezolano y el reencuentro con sus seguidores de siempre, sino también la introducción de su propuesta a una nueva generación que busca piezas con identidad, significado y personalidad.
“ZALVAGE nació de la idea de que la joyería tiene el poder de transformar cómo nos sentimos. Cada pieza está diseñada para transmitir fuerza, confianza y autenticidad”, afirma la diseñadora.
