- Perkins Rocha: «Prefiero salir a una Venezuela libre que salir a una Venezuela todavía secuestrada»
- Benigno Alarcón: «Hay la obligación de que la mesa de negociación y el liderazgo político hablen»
Caracas, 01 de noviembre de 2026.- La periodista Margarita Oropeza entrevistó en #AbriendoPuertasPorVV a los abogados Perkins Rocha (representante legal del Comando con Venezuela) y Benigno Alarcón (director de Polis Consultores) para ahondar en los recientes anuncios realizados por Delcy Rodríguez (encargada de la presidencia de Venezuela) y por María Corina Machado (líder de la oposición) al regresar al país después de 10 meses de haber salido de forma clandestina.
PERKINS ROCHA
Desde el arresto domiciliario que lo mantiene privado de libertad, el asesor jurídico se refirió a las más de 300 personas que todavía están detenidas por razones políticas. «No hay razón ética, moral, política, social para mantener a esas personas –y no solamente a ellos, a sus grupos familiares- en ascuas, en espera de una respuesta. Aparentemente ha habido algunas declaraciones en los últimos días de personeros importantes de la administración residual que hacen indicar, pues, tomar conciencia sobre esto. Esperemos entonces que se concreten lo más rápidamente posible».
Asimismo, aseguró que sí confía en que pronto pueda ser liberado: «Soy optimista porque –entre otras cosas- no me gustaría salir a la calle teniendo a Venezuela todavía presa y en este momento, a partir del 25 de octubre, empiezo a ver más claras las razones por las cuales luché y luchamos los que fuimos detenidos, y más claro las salidas que seguramente se van a dar muy próximamente en el país. Prefiero salir a una Venezuela libre que salir a una Venezuela todavía secuestrada».
En relación con la declaratoria de vacante de la presidencia que debe ocurrir en 2027, explicó: «El tutor, el garante de este proceso en el que estamos ahora, que en definitiva es los Estados Unidos, está poniendo las coordenadas de lo que podría ser de alguna manera el desarrollo, el tránsito hacia la recuperación de una república que hoy no existe (…). En conclusión, el dispositivo para regular la ausencia presidencial es un dispositivo que no es aplicable un caso de un presidente que fue indebidamente electo. En consecuencia, estamos en una situación de excepcionalidad jurídica donde tenemos que aplicar las normas constitucionales, en la medida en que esas normas constitucionales tengan algunos puntos en común con lo que está ocurriendo. Nada mejor que invocar el 333 y el 350 que hablan del orden constitucional y el espíritu constitucional».
Frente a al proceso electoral que debe convocarse y las inhabilitaciones políticas, señaló: «Las inhabilitaciones son unas inconstitucionalidades que debería abocarse el nuevo Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) a eliminarlas definitivamente. Es decir, las inhabilitaciones son sanciones accesorias a una sanción penal que nunca ha ocurrido. O sea, nadie de los que fue inhabilitado fue condenado penalmente (…). En consecuencia, va a ser el nuevo TSJ quien –para confeccionar el nuevo tejido institucional- debería avanzar sobre las inhabilitaciones».
Acerca del proceso de transición política que se vive en el país, afirmó: «No he visto, no he conocido y no he estudiado ningún proceso de transición política que arranque por un órgano judicial. Bueno, en nombre de Dios, deseamos el triunfo de esta propuesta porque en definitiva el triunfo de esta propuesta es el triunfo de Venezuela. El fracaso de esta propuesta será también el fracaso de Venezuela y alguien tendrá que rendir cuentas sobre esto. A todo evento, el TSJ nuevo puede ser el perfecto garante del revivir los derechos civiles y políticos que fueron indebidamente cercenados en lo que significó desde el 2024 en adelante; sería el garantedecir: ‘Tu proyecto de vida no puede menoscabar el mío’. Eso está en la Constitución y esas de las pocas cosas que tenemos que proteger».
BENIGNO ALARCÓN
Ante un aparente inicio de una campaña electoral y el mensaje que Delcy Rodríguez le dirigió al país el pasado jueves 29 de octubre, manifestó: «Al final del día nadie está satisfecho con el país que tiene hoy y por eso la gente quiere un cambio político, o sea, si yo he estado en el poder, pues yo tengo una responsabilidad en que las plantas de producción eléctrica no estén funcionando como deberían; yo tengo una responsabilidad en que el valor adquisitivo de los ingresos del venezolano hayan caído a los niveles que han caído, yo tengo una responsabilidad en que la principal industria del país PDVSA –que competía con las industrias más grandes del mundo- resulta que hoy en día quede básicamente como una oficina de administración de concesiones petroleras a empresas internacionales. Entonces, hay una responsabilidad allí que evidentemente se está reconociendo en este discurso».
Sobre la declaración de vacante presidencial que debe ocurrir, dijo: «Lo que uno deduce, porque tampoco han puesto fecha –del discurso del Departamento de Estado- e inclusive de una de las últimas alocuciones del secretario de Estado, el señor Marco Rubio, es que va a haber elecciones en el 2027 (…). La vacante en realidad depende de la Asamblea Nacional –más que de Delcy Rodríguez- a menos que Delcy Rodríguez renuncie al cargo, pero la vacante quien la declara es la Asamblea Nacional y la debió haber declarado hace mucho tiempo. Ahora, todos sabemos que al final del día que se declare la vacante y que se llame a elecciones, va a depender mucho de lo que los Estados Unidos haga. Sabemos que los Estados Unidos en este caso no es un mediador imparcial, sino que es un mediador con intereses y que hace presión sobre el sistema».
Ante los avances del diálogo político que se abrió hace unos meses, expresó: «Yo creo que la mesa de negociación va a llegar a los acuerdos que el gobierno permita o que el tutor, los Estados Unidos, obliguen a… Yo creo que la intención es que la mesa pueda llegar a acuerdos de manera voluntaria sin que nadie tenga que forzar la barrera. Pero si llega un momento donde la negociación se tranca –como se ha trancado muchísimas veces en el pasado, más o menos unas 18 veces si contamos todas las veces que se han sentado en la mesa desde aquel año 2002-, pues resulta que, si se tranca hoy, digamos, la situación es completamente distinta. Hoy estamos bajo un tutelaje de los Estados Unidos que seguramente van a forzar las decisiones, aunque no sean del agrado de todo el mundo».
Sobre la actuación del nuevo Consejo Nacional Electoral que deberá establecerse, determinó: «Hay que recordar que, en estas declaraciones recientes del Departamento de Estado, una de las cosas que se dijo es que este Consejo Nacional Electoral que va a llevar a cabo esta elección no va a ser elegido por la Asamblea Nacional (…). El Consejo Nacional Electoral va a ser un consejo negociado en la mesa y con el apalancamiento de los Estados Unidos y va a ser una autoridad electoral ad hoc para esta elección y posiblemente, ya veremos, pero posiblemente solo para esta elección y no para otra elección. ¿Por qué? Porque en la próxima Asamblea Nacional, después de que haya una elección de una nueva Asamblea Nacional, que seguramente vendrá inmediatamente después de la presidencial, pues resulta que esa Asamblea Nacional tendrá que nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral de la misma manera en que se han nombrado otros consejos nacionales en el pasado, pasando por todo el proceso que la Constitución establece y con una decisión final de la Asamblea Nacional, pero de una nueva Asamblea Nacional que haya sido electa de manera democrática».
Al preguntarle sobre si Venezuela ya se encuentra en un proceso de transición, aclaró: «Desde un punto de vista teórico y aquí yo –como académico, al final del día- tengo que apegarme a lo que la teoría establece. No podemos hablar de transición todavía y no podemos hablar de transición todavía porque para que haya una transición tiene que haber cambios institucionales, cambios de régimen y tiene que haber un cambio de gobierno. Y resulta que en este momento ninguna de las dos cosas ha pasado. Lo que nosotros tenemos es un proceso que apunta hacia cambios institucionales, pero todo lo que tenemos hoy todavía es reversible (…). Ahora, si la pregunta es: ‘¿Vamos caminando hacia algo que posiblemente va a terminar en una transición democrática? ‘ Sí, la respuesta es sí. Y si la pregunta es qué probabilidades tiene: ‘Altas'».
Pensando en la posibilidad de que Delcy Rodríguez y María Corina Machado se reúnan, opinó: «Yo creo que sería lo deseable, no sé si eso va a ser posible, pero sería lo deseable, porque si nosotros queremos una transición negociada que se lleve de la mejor manera posible, pues unos acuerdos van a ser necesarios al final del día y quién es mejor para establecer esos acuerdos que quien hoy gobierna de manera interina el país y por el otro lado quien posiblemente lo va a gobernar el día de mañana. Lo que no se puede hacer –y lo que no debería ocurrir nunca en ningún escenario- es que la mesa de negociación camine en un canal paralelo al liderazgo político.
¿Por qué? Porque si camina en un lugar paralelo después es muy difícil hacer que quien gobierne acepte esos acuerdos, porque no ha estado ni involucrada, ni se le ha preguntado, ni se le ha consultado. Entonces, yo creo que hay la obligación de que la mesa de negociación y el liderazgo político hablen y se coloquen en una misma agenda para tener la seguridad de que lo que conversamos en la mesa van a ser compromisos que adquiere quien gobierne el futuro. Creo que eso es esencial».
Frente a los acontecimientos que se podrían estar viendo en Venezuela en los próximos días, concluyó: «Vamos a tener, sin lugar a dudas, a un liderazgo –el de la oposición, el que representa la oposición democrática- recorriendo el país como debe ser; obviamente no tendría sentido que ella hubiera regresado a Venezuela para quedarse en su casa o en su oficina, sino que va a recorrer el país y tengo la certeza de que eso es lo que va a pasar de manera pacífica (…); y tendremos a la candidata del oficialismo, que por ahora pareciera ser Delcy Rodríguez, también seguramente recorriendo el país y tratando de aumentar su nivel de aceptación entre los electores».
