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En las fotos: Arriba: Ignacio Salvatierra /Abajo-Superior: Francisco Pacheco y Betsayda Machado durante la grabación de Venezolanidad / Abajo-Inferior: Cheo Hurtado e Ignacio Salvatierra, productores generales del disco
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Una historia fascinante rodea a Ignacio Salvatierra Palacios y su emprendimiento musical.
En una obligada búsqueda de nuevos horizontes de vida y negocios, se reencontró con su vena artística, misma que desde años antes nutría, como mecenas y patrocinador de importantes iniciativas culturales de la Venezuela de los 70, 80 y 90.
Grandes festivales, conciertos y discos antológicos, entre otras iniciativas, contaron con su impulso y con el respaldo de la organización que lideró durante años, uno de los más emblemáticos grupo financieros de la historia del país.
“Editamos la obra de Simón Díaz, por ejemplo. En las cuñas de televisión del banco aparecía Simón. En cada región de Venezuela, apoyábamos a algún artista. En la torre principal, en la esquina del Chorro, en pleno centro de Caracas abrimos Espacios Unión, con auditorio, sala de exposiciones y áreas públicas donde de forma gratuita ofrecimos programación para todos. Allí conocí y me involucré con quienes después llegaron a ser grandes amigos como Aldemaro Romero o Cheo Hurtado”, dice.
Mas hoy, quien fuera presidente de la Asociación Bancaria de Venezuela, enfoca su día a día en el estudio de la música y en el trabajo de composición y producción.
Residenciado en Panamá desde 2010, comenzó a estudiar piano en una academia de ese país para hacer realidad un sueño que guardaba desde la niñez.
Su bisabuelo, Esteban Palacios, era un gran pianista, con gran oído musical. Su madre, Josefina Palacios, también tocaba piano y en el salón de la casa en Caracas del matrimonio Salvatierra-Palacios la pieza principal era el piano y al casarse, en el año 1981, compró un piano vertical para su nuevo hogar y lo tocaba de oído, como otrora su bisabuelo materno.
Entusiasmado con su nueva faceta como estudiante, comenzó a tomar cursos de canto. “Un año después, escribí una canción: Tu mi desorden, dedicada a mi mujer, Clara, como una especie de broma para regalársela en un aniversario. La broma como que salió bien, porque mis profesores me animaron… Y yo seguí componiendo… En ocho meses ya tenía 12 canciones con música, letra, arreglos y decidí hacer un CD con mi música. Antes de lanzar el disco, uno de los temas, El Platanal, fue seleccionado para competir en el festival de Viña del Mar 2016”, cuenta.
Luego del lanzamiento de ese primer disco: Inspiraciones (2018), que le tomó algo más de tres años en completar, lanzó inmediatamente Pasión latina (2020) y se adentró en la producción de su proyecto más ambicioso hasta ahora: Venezolanidad (2021).
La experiencia de este nuevo camino iniciado por el puro placer, ha sido integral, tal como expresó hace dos años al periodista Juan Carlos Zapata en entrevista para el portal Al Navío: “Entré a producir. A involucrarme en los aspectos técnicos, en la edición, en masterización, mezcla, y en ese mundo nuevo que es la distribución musical por vía de las plataformas digitales. Es un mundo maravilloso”.
Y ese portentoso universo del arte lo tiene atrapado. Siempre sorprendente, además de su fascinación por la música, Ignacio Salvatierra P., quien ya ha compuesto más de un centenar de canciones, se pasea por otros proyectos que involucran literatura y fotografía… |
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