Kim Jong Un : »Logremos el desarrollo integral del socialismo enardeciendo más las llamaradas de las tres revoluciones»

Kim Jong Un : »Logremos el desarrollo integral del socialismo enardeciendo más las llamaradas de las tres revoluciones»

Mensaje a los participantes de la V Conferencia de precursores de las tres revoluciones

18 de noviembre de 110 de la era Juche (2021)

Celebramos en grande la V Conferencia de precursores de las tres revoluciones en un momento en que gracias al bregar heroico de todo el pueblo en total respuesta al grandioso programa del Partido, se obtienen éxitos valiosos que dan fe del avance impetuoso de nuestra revolución.

Ante las duras pruebas de la historia, se ha acerado más la fe del pueblo, se ha acrecentado más el poderío del Estado y atestiguamos el devenir de una era de grandes transformaciones.

A partir de un análisis y apreciación de las metas de lucha de la etapa actual y la siguiente en nuestra construcción socialista, el estado de preparación de las fuerzas revolucionarias y la situación creada dentro y fuera del país, una vez más determinamos que uno de los caminos a la victoria segura del socialismo a nuestro estilo es producir cambios radicales en todos los dominios de la ideología, la tecnología y la cultura enarbolando más alto la bandera de las tres revoluciones.

De ahí la decisión del Comité Central del Partido de convocar esta cita como una labor importante encaminada a volver a concienciar y afirmar la posición estratégica y el significado de transformación de la línea de las tres revoluciones que mantiene invariablemente en la construcción del socialismo y comunismo y enardecer más en todo el país las llamaradas de las tres revoluciones.

La conferencia será un jalón más para un momento decisivo en la conversión del Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones y el del Grupo por las mismas en fuerzas impulsoras de las revoluciones de la ideología, la técnología y la cultura, así como para desarrollar de forma integral nuestro socialismo.

Aprovecho esta oportunidad para extender, en nombre del Comité Central del Partido y el Gobierno de la República, mis sinceros agradecimientos y saludos militantes a los participantes en el evento, los abanderados de las tres revoluciones y los miembros de los grupos por las mismas en todo el país, quienes en pleno apoyo al lineamiento general del Partido contribuyeron sustancialmente a las revoluciones ideológica, tecnológica y cultural como vanguardias de la transformación del hombre y protagonistas de las innovaciones colectivas.

El engrosamiento de las filas de precursores de las tres revoluciones que plantean nuevas normas y patrones y dan ejemplos vivos de la lucha al frente de la época en estos tiempos en que el Partido orienta enérgicamente el desarrollo integral del socialismo sosteniendo más alto las tres banderas rojas, sirve de un gran estímulo que asegura el triunfo de nuestra causa.

Las tres revoluciones fueron y siguen siendo el programa de la construcción socialista y comunista y la línea general del Partido.

Toda la historia de la edificación de nuestro Estado es de por sí la de las tres revoluciones y mediante la materialización de esa línea hemos de obtener el triunfo definitivo del socialismo y acoger la sociedad comunista.

Las tres revoluciones de la ideología, la tecnología y la cultura, que vieron su luz por el gran Líder Kim IlSung, son términos famosos que sintetizan la idea, el espíritu, el principio, el contenido y la vía que debemos tomar invariablemente como guías en todo el transcurso de la construcción del socialismo y comunismo.

El espíritu que está patente en toda la línea de las tres revoluciones adquiere un carácter estrictamente independiente por exigir la culminación de la revolución del país con nuestros propios recursos, y su esencia consiste en consolidar por todos los medios las propias fuerzas revolucionarias.

En el trayecto histórico hacia el socialismo y comunismo las tareas de cada fase revolucionaria y las condiciones objetivas y subjetivas varían constantemente, pero nunca la estrategia de la revolución que considera su sujeto como lo más sustancial.

El gran significado y la eterna vitalidad de las tres revoluciones radican en cultivar las propias fuerzas confiables en que debemos apoyar en todo momento en el cumplimiento de la causa socialista que implica recorrer un camino inexplorado y superar desafíos y dificultades imprevisibles.

La gran transformación de la Corea del Juche que supo metamorfosear por completo al hombre, la naturaleza y la sociedad en un tiempo récord de la historia fue lograda al pie de la letra por las tres revoluciones. Y también son victorias de esa línea todos los milagros de nuestro Estado que maravillan al mundo.

Si no hubiéramos enarbolado la bandera de las tres revoluciones ya en los albores de la nueva Patria, jamás habríamos concebido el nacimiento de un pueblo heroico capaz de allanar su destino por cuenta propia y el desarrollo portentoso de la República que desde las cenizas ha emergido como toda una potencia, ni imaginado la existencia de la Corea socialista, incólume ante las convulsiones políticas mundiales y los retos inauditos.

Para nuestro Partido y Estado es motivo de infinito orgullo tener un programa de lucha como la línea de las tres revoluciones que concuerda con el carácter legítimo de la construcción socialista y comunista, se aviene con la aspiración revolucionaria del pueblo y tiene claramente confirmadas su veracidad, superioridad y poderío indestructible de generación en generación y siglo tras siglo.

Nos corresponde continuar con pureza y aplicar cabalmente esa línea aunque pasen cien y doscientos años.

Nuestro Partido se propone levantar en un futuro cercano una potencia socialista que prospera con su propio sostenimiento y autoestima, al acelerar el desarrollo integral del socialismo.

La época de ese desarrollo es un período relevante de la historia, fruto de una prolongada lucha del Partido y pueblo para materializar la línea de las tres revoluciones, y al mismo tiempo una nueva era de desarrollo que devendrá gracias a las tres revoluciones de una etapa superior.

La línea de la edificación de un Estado política, económica y militarmente independiente, propugnada por el Gobierno ya en su primera orientación política, tiende a un desarrollo simultáneo de todos los sectores como la política, la economía, la cultura y la defensa. Y precisamente a tal efecto nuestro Partido y pueblo han librado una lucha prolongada, ardua e ininterrumpida bajo la bandera de las tres revoluciones.

En este decurso ha aumentado considerablemente el poderío político y militar de la República y al fin hemos acogido una coyuntura trascendental que asegura nuevos cambios, innovación, crecimiento y desarrollo en todos los dominios de la construcción socialista.

A estas alturas en que se han aclarado los factores decisivos y las condiciones básicas de la defensa firme y el impulso enérgico del socialismo, una potencia socialista en desarrollo y prosperidad no es un sueño que se realizará en un futuro lejano sino una meta real.

El gran viraje hacia la potencia socialista es de por sí un proceso de la evolución de todos los miembros de la sociedad, de las elevadas potencialidades técnicas y económicas y de la civilización de la sociedad en su conjunto.

Las tareas de suma importancia para la construcción de la potencia socialista, entre ellas el noble talante y personalidad de las personas, la transición de la economía nacional a un desarrollo abarcador, el cambio de la estructura de la producción agrícola y el establecimiento de nuestro propio modo de vida cultural de acuerdo con la demanda de la era de primacía de nuestro Estado, plantean como premisa la transformación, el desarrollo y la civilización de todas las esferas, sectores y personas y demandan una marcha general de las tres revoluciones que involucre a todo el Partido, Estado y pueblo.

El desarrollo integral de nuestro socialismo es, en su esencia, una nueva revolución en los tres dominios de la ideología, la tecnología y la cultura.

Cuando hayamos alcanzado las metas de las tres revoluciones consistentes en aglutinar a todo el pueblo con la idea del Partido, asentar una base científica y tecnológica que garantice el desarrollo independiente y sostenido de la economía, elevar el nivel intelectual de todo el pueblo y erradicar los atrasos culturales de toda índole, podemos colocar sobre un nuevo peldaño el progreso y la modernidad del Estado.

Enarbolando más vigorosamente la bandera roja de las tres revoluciones podemos realizar cuanto antes el ideal del Partido y la exigencia de la revolución en cuanto al desarrollo integral del socialismo.

Impulsar enérgicamente el desarrollo simultáneo y equilibrado de todos los aspectos de la vida estatal y social y de todas las regiones del país teniendo como motor las tres revoluciones es el espíritu fundamental de la presente conferencia.

¡Produzcamos las tres revoluciones en todas las bases revolucionarias!

Esta es la consigna de lucha que debemos enarbolar.

Con las tres revoluciones en todos los sectores, unidades y regiones se logra el desarrollo integral del socialismo con que soñamos. Y tal es la potencia socialista y la sociedad ideal del pueblo que prospera con su propio sostenimiento y autoestima.

Para desatar las tres revoluciones en toda la sociedad, hemos de espolear más elMovimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones y el del Grupo por las mismas.

No existen otras fuerzas motrices más poderosas en las revoluciones ideológica, tecnológica y cultural. Su justeza y vitalidad han sido confirmadas en la práctica de la construcción socialista.

Hace muchos años que el Partido expuso de forma global y concreta el carácter y la misión de esos movimientos, así como los principios, los requerimientos y las vías que se deben mantener en los mismos.

Lo importante es la manera de aplicarlos a la altura de la época en progreso y las condiciones de la actualidad.

Sobre la base del estudio y análisis de la situación real de dichos movimientos, el Comité Central del Partido trazó una orientación dirigida a infundirles más vigor.

Ante todo, nos atañe extenderlos a tenor de los imperativos de la revolución en desarrollo.

Ateniéndonos a la exigencia de la época de dinamizar las tres revoluciones en una nueva altura, el Partido se ha propuesto hacer del Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones una actividad que abarque, al pie de la letra, a toda la sociedad y a todo el pueblo, al no circunscribirlo como ahora a unidades como instituciones, empresas, fábricas, granjas cooperativas, talleres y equipos de trabajo, sino extenderlo a ámbitos más amplios que abarquen ciudades, distritos y empresas combinadas.

La propuesta de tal extensión resulta correcta tanto por el carácter del movimiento que es masivo en su forma más elevada y por las exigencias intrínsecas de la causa del socialismo que triunfa con la concordancia de acción de todo el pueblo, como por la tarea de la etapa actual de desarrollar por igual y de manera equitativa todos los sectores y regiones.

Ya en la década de 1970 en que el gran General Kim JongIl tuvo la iniciativa del movimiento, él dio la atinada orientación de efectuarlo en unidades de ciudades, distritos y empresas combinadas, a medida que el mismo adquiriera un mayor desarrollo.

Es muy natural que en nuestro país las ciudades y los distritos, puntos regionalesde la construcción socialista, sean lugares de las tres revoluciones.

Podemos afirmar que en la misma medida en que se desarrolla la construcción socialista el referido movimiento se efectúa, con todas las de la ley, en unidades de ciudades y distritos. Su premisa es el sentido de responsabilidad de organizaciones y funcionarios partidistas a todas las instancias, entre ellos los comités urbanos y distritales, y la participación de todo el pueblo. Y no hay otra manera más eficiente de animar a todo el país con las tres revoluciones.

Nuestro Partido concede suma importancia a las ciudades y distritos como unidades principales que organizan y llevan a cabo el cumplimiento de sus políticas de forma directa, unificada y abarcadora, así como mediante su desarrollo impulsa enérgicamente la política de su fortalecimiento que implica la prosperidad del Estado.

El cumplimiento de las políticas del Partido y las tres revoluciones no son asuntos distintos. Tanto el ámbito como el contenido de las políticas del Partido pertenecen a los tres dominios: ideología, tecnología y cultura, y de ellos son numerosas las tareas políticas que están a cargo directo de las ciudades y distritos y que estos deben ejecutar.

No solamente la modernización de las industrias locales y del campo, la remodelación de escuelas y hospitales, sino además la construcción de viviendas, la repoblación forestal, la regulación del curso de ríos y otras importantes tareas políticas del Partido son de la incumbencia de las tres revoluciones llevadas a cabo en unidades de ciudades y distritos y se puede esperar éxitos si se materializa cabalmente el requerimiento de principio de las tres revoluciones consistente en anteponer la ideológica e impulsar conjuntamente la tecnológica y la cultural.

La valoración de ciudades y distritos que despiertan la atención del país y son los más adelantados en todos los sentidos en estos tiempos críticos demuestra que en todos ellos, sin excepción alguna, los altos funcionarios del Partido han experimentado el verdadero encanto del movimiento y saben hacer del cumplimiento de la política del Partido un proceso de las tres revoluciones.

Si las más de 200 ciudades y distritos del país se alzan con ánimo redoblado con la bandera de las tres revoluciones en alto, se abrirá una nueva coyuntura de la metamorfosis de las localidades y en un futuro cercano nuestras áreas rurales se convertirán en el campo socialista rico y cultural con tecnología moderna y gran civilización.

La época del desarrollo integral de la construcción socialista comenzará con la nueva configuración de las localidades y la evidente distinción del ayer y el hoy del campo. Y precisamente esto demostrará la superioridad y el aspecto verdadero del socialismo a nuestro estilo.

A los comités partidistas urbanos y distritales les atañe subordinar todas las labores al citado movimiento tomándolo como arma poderosa para su fortalecimiento regional. Y naturalmente, el movimiento será lo más principal en el balance y la evaluación del trabajo de esos comités.

El movimiento debe comenzar con la labor política consagrada a inducir a las masas a aceptarlo para su propio bien.

A la hora de proyectar la ampliación del movimiento a ciudades y distritos, el Comité Central del Partido ha contado, antes que nada, con el esfuerzo voluntario y activo de las masas conscientes de sus exigencias e intereses.

Una vez que las amplias masas se den cuenta de que las tres revoluciones contribuyen precisamente a transformarlas en hombres más genuinos y cultos y embellecer la tierra natal habitada por ellas y que será habitada por las futuras generaciones, se levantarán con una fuerza terrible.

Es preciso dar a conocer la intención del Partido primero a los cuadros de ciudades y distritos y por último a los campesinos, de modo que se movilicen a conciencia, y a su vez anteponer constantemente su instrucción espiritual y cultural.

Tanto al trazar un proyecto o un plano para el desarrollo de la región respectiva como al organizar una función artística y un acto deportivo o cultural, deben elevar su nivel político y cultural y hacerlos presentables, al punto de que esto sea una buena oportunidad para abrirles los ojos a las masas y enseñarles la elevada cultura.

La mentalidad de nuestros hombres ha transformado mucho, por lo que una cosa nueva que se les explique o muestre traerá cambios inmediatos en su percepción política, estética, estilo de trabajo y modo de vida y esto será un factor decisivo que incentive el movimiento.

El Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones que se libra con ciudades y distritos como unidades no es nada reciente sino es la continuación de la lucha por el cumplimiento de la línea de fortalecer las ciudades y los distritos y un proceso en que las tres revoluciones logran auges y se profundizan.

Basta con que las ciudades y los distritos se esmeren en los preparativos y acometan con audacia, ya que cuentan con unidades que han sido laureadas con la bandera roja de las tres revoluciones y que tienen muchos éxitos y experiencias mediante diversas actividades masivas.

Los comités del Partido en ciudades y distritos llamarán a ese movimiento a todos los órganos administrativos y económicos y demás unidades bajo su jurisdicción, intensificarán su dirección sobre ellos y engrosarán continuamente las filas de las unidades una, dos y tres veces honradas con la bandera.

Cuando todos los funcionarios, incluyendo los secretarios jefe de los comités partidistas en ciudades y distritos, hablan constantemente de las tres revoluciones y la totalidad de estas localidades se bullen con el entusiasmo de las tres revoluciones, se elevará el nivel de conciencia y cultural de las personas y se transformará de forma irreconocible la fisonomía de aquellas zonas.

Para arreciar el Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones en todas las ciudades y distritos del país, los comités del Partido en provincias deben dirigirlo acertadamente.

Elaborarán planes con escrupulosidad para que dicho movimiento cobre mayor ánimo e intensificarán el control y la dirección sobre él para que se incremente de forma sucesiva el número de ciudades y distritos que abran la gran puerta de la aldea ideal comunista.

Es menester construir la exposición permanente de las tres revoluciones en cada provincia.

Exhibir los datos de éxitos valiosos logrados por ciudades, distritos y complejos en el cumplimiento de las tres revoluciones y organizar bien las visitas aportarán a motivar a un buen número de funcionarios y trabajadores e incitar la competencia y el afán de emulación. También resultará muy provechoso para asimilar en un corto tiempo las buenas experiencias y métodos y compartir las técnicas avanzadas.

Los propios secretarios jefe del Partido en provincias se encargarán de acondicionar la exposición permanente como lugar importante de estudio y de intercambio de técnicas e informaciones que promueva el movimiento de adelantar a otros, aprender de ellos e intercambiar experiencias y estimule las tres revoluciones.

Para enardecer con vigor las llamas del Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones en todo el país, es indispensable renovar ante todo el punto de vista de los funcionarios sobre él.

Ahora este movimiento se restringe a unas pocas unidades ejemplares y precursores.

Los funcionarios son los primeros en amilanarse ante dificultades como las económicas y no confían en dicho movimiento. Por consiguiente muchas unidades no avanzan en él y no obtienen el título inmediatamente superior aunque hayan transcurrido casi veinte años después de haber conquistado la bandera roja de las tres revoluciones.

No deben mostrarse indecisos en el movimiento por temor a las dificultades sino alzarse y arreciarlo más por muy grandes que sean las dificultades.

Formar a las personas comunes y corrientes como héroes, transformar a los rezagados en los avanzados y llamar aun con las manos pequeñas el caballo legendario de velocidad constituye el poderío y la tradición de nuestra peculiar ideología sobre la campaña de masas.

La concepción de que todas las ideas nocivas como el derrotismo se queman y todas las cosas se resuelven en el horno de las tres revoluciones, es el punto de partida de una revolución.

Las unidades que obtuvieron la bandera roja de las tres revoluciones y las que no la obtuvieron difieren, antes que nada, por el concepto que tienen los funcionarios sobre la característica y el poderío de movimiento.

Todos nuestros funcionarios son revolucionarios que en su formación han aprendido el principio de la idea Juche de que nada es imposible si se confía en la fuerza de las masas populares y se apoya en ella, así como la materialización de ese principio que es la epopeya de la República.

Los funcionarios estudiarán bien la característica del Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones que acelera la transformación de las personas en revolucionarios y comunistas y pone de pleno manifiesto la potencialidad del heroísmo y la innovación del colectivo, se sumarán sin titubeo a esa corriente y abrirán el nuevo camino de desarrollo de sus respectivas unidades.

Hay que mejorar la dirección sobre el Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones.

Esta campaña data de casi medio siglo, pero todavía muchas unidades no han obtenido la bandera roja y algunas de las que la han obtenido no cumplen debidamente con su papel, lo cual muestra que hay puntos débiles en su dirección.

Ahora el movimiento se convierte en una campaña para la evaluación, una campaña que culmina con la entrega de la bandera.

La dirección sobre él debe estar determinada en todo momento por el control periódico sobre todo su proceso desde la exhortación, la evaluación imparcial, la ayuda ininterrumpida y la reevaluación destinadas a estimular a las ya condecoradas a seguir siendo las primeras en cumplir las tres revoluciones planteándose las metas cada vez más elevadas y el balance eficiente.

En su mejoramiento el Departamento de Propaganda y Agitación del Comité Central del Partido asume un deber muy importante.

Actualmente algunas unidades están excluidas del movimiento debido al carácter específico de su trabajo y otras condiciones.

No puede haber unidad o persona que no participe en el movimiento, porque cualquier trabajador socialista debe acatar y materializar la línea de las tres revoluciones.

El Departamento de Propaganda y Agitación del Comité Central del Partido revisará las normas ya establecidas, incluyendo la instrucción y reglamentos de evaluación, para que cualesquier unidad y persona puedan participar en el movimiento renovando y suplementando lo necesario y así lo dirigirá sustancialmente.

Es importante implantar un sistema equitativo de premiación y castigo para avivar el movimiento.

Serán justos en la evaluación política y material de las unidades ejemplares y los abanderados de las tres revoluciones para que un número cada vez más creciente de unidades y masas muestren gran interés en el movimiento. Concederán altas condecoraciones a los trabajadores que con su prolongado servicio en una misma unidad hayan contribuido a que ella obtenga una, dos y tres veces la bandera roja de las tres revoluciones y a las entidades que glorifiquen el honor del colectivo de abanderados con éxitos lucientes en la materialización de la política del Partido.

En particular condecorarán a las ciudades y los distritos que la obtengan y les ofrecerán tratos privilegiados estatales.

En todo caso deben ser imparciales en el balance y la evaluación, y diferenciar claramente el premio y el castigo.

Los secretarios jefe del Partido en ciudades y distritos atrasados en dicho movimiento y los cuadros partidistas de las unidades eliminadas de filas de las condecoradas con la bandera roja de las tres revoluciones o privadas del título asumirán debida responsabilidad.

En la misma medida en que el movimiento se amplía a escala de una ciudad, distrito o complejo, definirán correctamente las funciones y suplementarán los aparatos y cargos necesarios destinados a asegurar satisfactoriamente la dirección sobre él.

Activar o no el movimiento depende en gran medida del nivel y la capacidad de los funcionarios encargados de su dirección.

Deben estar versados en la ideología del Partido y sus orientaciones que se presentan en cada período, estudiar las políticas partidistas sobre todas las ramas, poseer alta capacidad administrativa y económica y prepararse en lo científico-técnico y cultural.

Especialmente han de conocer bien las hazañas del Partido en la orientación de las zonas a su cargo, estudiar y aplicar continuamente los métodos encaminados a mejorar la dirección conforme a las condiciones y las características concretas.

Los comités partidistas a todos los niveles, incluidos los de provincias, ciudades y distritos, prestarán profunda atención a formar a los funcionarios encargados de las actividades masivas como cuadros competentes y versados en distintas facetas y establecerán el sistema de fijarlos en sus cargos más de cinco años por lo menos.

No deben pensar que la dirección sobre el movimiento incumbe solo al Departamento de Propaganda y Agitación.

Todos los departamentos de los comités partidistas a todos los niveles, comenzando por el Comité Central del Partido, dirigirán las instancias inferiores en estrecha combinación con el movimiento y lo impulsarán activamente mediante operaciones combinadas y cooperadas con el Departamento de Propaganda y Agitación.

Redactarán bien la revista “Bandera Roja de las Tres Revoluciones” como medio importante que conduzca y active el movimiento.

Tomarán medidas pertinentes para que la revista aborde no solo los éxitos y experiencias de organizaciones partidistas y funcionarios ejemplares sino también los errores, las lecciones y las cuestiones de trabajo como la elaboración de decisiones y metas y los métodos del balance.

El Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones y el de aprender de los beneméritos del patriotismo socialista guardan una estrecha relación entre sí.

Del crisol de las tres revoluciones nacen los excelentes prototipos de hombres y los beneméritos del patriotismo socialista son precisamente los más abanderados de las tres revoluciones.

El Partido los tiene en alta estima porque agradece y aprecia altamente la fidelidad y la constancia patriótica de ellos que se consagran toda la vida a trabajos difíciles con conciencia inmaculada y constancia, sin aspirar a ninguna fama o remuneración, en aras del Partido, la revolución, la patria y el pueblo.

Es preciso vigorizar el movimiento para aprender de los beneméritos del patriotismo socialista para que el ejemplo de lealtad y patriotismo de las viejas generaciones siga vigente década tras década.

Si en adelante convocamos una conferencia de esos beneméritos y la celebramos periódicamente, tendremos un manual elocuente de la vida auténtica que exige nuestro Partido y recuerda la patria a través del aspecto de los precursores que hayan alcanzado una altura sublime en lo espiritual y moral y esto será un medio eficaz de la educación de las nuevas generaciones.

Es menester dinamizar el Movimiento del Grupo por las Tres Revoluciones.

En la actual era de transformaciones en que en todos los dominios de la ideología, la técnica y la cultura se logran cambios y desarrollos innovadores y se explora una civilización a nuestro estilo, el grupo por las tres revoluciones será debidamente la avanzada y actuará como vanguardia.

Muy grandes son la confianza y la esperanza que el Partido y el pueblo cifran en el contingente de intelectuales de la nueva generación que conocen mejor que nadie la idea y orientación del Partido y están versados en los conocimientos y la cultura modernos, en los jóvenes vanguardias que poseen un elevado ideal y ambición, aspiran a lo nuevo, sienten un gran afán de revolución y creación y tienen una fortaleza de acero.

La noble denominación del Grupo por las Tres Revoluciones flameará como bandera de lucha y avance en una nueva era de la revolución como la de hoy y el título honroso de Vanguardia por las Tres Revoluciones brillará como es debido con más orgullo, cual símbolo de la era de cambios constantes.

En la etapa actual, la misión de los grupos por las tres revoluciones es impulsar el movimiento por las tres revoluciones en las unidades a las que fueron enviados, tomando como fundamental la revolución técnica.

A partir del papel importante que juegan la ciencia y la industria en el apoyo de nuestra revolución, el significado de la revolución técnica se destaca como nunca antes.

Si no se estalla una nueva revolución en la esfera económica y técnica, no podemos avanzar hacia la civilización moderna ni consolidar la base ideológica del socialismo.

Tal es razón por la que el Partido envía dichos grupos precisamente a las unidades de capital importancia de nuestra revolución, considerándolos como destacamentos de la revolución técnica.

Los miembros de dichos grupos volcarán su pasión juvenil a la lucha por la innovación, creación y salto tecnológicos y abrirán el sendero de desarrollo de sus respectivas unidades enarbolando la antorcha de la revolución técnica.

Siempre estarán en pleno contacto con la realidad, promoverán la cooperación creativa in situ con los técnicos y trabajadores y presentarán los logros científico-técnicos que contribuyan realmente a la producción y la administración de sus unidades.

Si cada uno de ellos expone un exitoso dato científico y técnico y lo pone en práctica, se resolverán muchos problemas pendientes y esto servirá de chispa para enardecer en todo el país las llamaradas de la revolución técnica.

Investigar y aprender en los centros de producción y situarse al frente de la creación de nuevas técnicas será un método de actividad del miembro del grupo por las tres revoluciones.

En su juventud rebosante de vigor, entusiasmo y espíritu emprendedor, dejará huellas indelebles de la creación en bien de la patria y el pueblo, dignas de ser recordadas con gratitud por la posteridad.

El grupo por las tres revoluciones posee una gran potencialidad capaz de impulsar vigorosamente el movimiento por las tres revoluciones en la unidad a la que fue enviado.

Analizará la realidad con un criterio partidista y estatal y una observación innovadora y planteará activamente las opiniones valiosas y constructivas que coadyuven en las tres revoluciones.

Bajo la dirección de la organización partidista de la unidad correspondiente, realizará la labor política con las masas, les dará el ejemplo a la cabeza de ellas y, como encargados de la divulgación de nuevos conocimientos y tecnología, establecerán un ambiente de la renovación tecnológica.

Deben ejercer su gran capacidad de difusión e influencia en la tarea de introducir la cultura avanzada de la capital y la ciudad en las localidades y aldeas montañosas.

Dondequiera que haya un grupo por las tres revoluciones reinará un ambiente revolucionario y animado y se desencadenará la fiebre de creación y lucha. Y cualquiera de sus miembros será precursor de las tres revoluciones, objeto de admiración e imitación de todo el colectivo.

Nuestro Partido atribuye gran importancia a la labor del grupo por las tres revoluciones en la formación de cuadros de reserva prometedores que se encargarán de consolidar y desarrollar el Partido y el Estado.

Las tres revoluciones en todas las posiciones van acompañadas de la de cuadros y exige formar de forma sistemática un gran número de cuadros de reserva que sean jóvenes y de buena preparación.

Los miembros de los grupos por las tres revoluciones,al apreciar sus años en ellos como primeros pasos para corresponder a la solicitud del Partido y el Estado y como un período para prepararse como futuros cuadros nacionales, han de esforzarse incansablemente por poseer nobles cualidades ideológicas y espirituales y elevar su nivel profesional.

Anhelarán con vehemencia ser un verdadero revolucionario que piensa y practica cada día y cada momento para coincidir su ideal con el propósito del Partido y solucionar asuntos que le preocupan, un hombre emprendedor, innovador y de fuerte temperamento que no teme las dificultades, una persona honrada y de conciencia limpia que aunque pasen muchos años puede hacer el balance de su labor con la frente bien alta ante la patria y el pueblo, y un joven elegante que se gana a multitudes con una noble cultura y moral.

Diríamos que últimamente la dirección sobre los grupos por las tres revoluciones se realiza, en una palabra, de modo insustancial y ya no le queda más que el esqueleto.

La falta de orden en el sistema de dirección desde el Central hasta las instancias más inferiores imposibilita el mando unitario, profundo y concreto y le resta el vigor al movimiento de los grupos por las tres revoluciones.

Los departamentos correspondientes del Comité Central del Partido y las organizaciones partidistas a todos los niveles analizarán de manera abarcadora y pormenorizada las actividades de los grupos, encontrarán todos los elementos inadecuados y adoptarán medidas pertinentes.

La agilización del movimiento de los grupos ha de comenzar por el fortalecimiento cualitativo y cuantitativo de estos últimos. Es necesario mantener el principio de seleccionar rigurosamente como sus miembros a los graduados universitarios que sean íntegros ideológica y políticamente y que hayan obtenido buenas calificaciones y reforzar los equipos de forma tal que contribuyan a mantener el equilibrio entre distintas ramas económicas y revitalizarlas en su conjunto.

Es preciso enviar los grupos también a unidades regionales, liberándose del esquema convencional de despacharlos solo a centros de producción, para que desempeñen un gran papel en la materialización del lineamiento del Partido de consolidar las ciudades y los distritos.

Esto permite simultanear la revitalización de sectores económicos principales y el fomento del desarrollo regional, y a su vez dirigir los grupos con mayor eficiencia e incrementar su papel.

Es imperioso calcular correctamente la demanda del personal técnico en todo el país y la posibilidad de su envío, determinar apropiadamente la envergadura de los destinados a diferentes regiones y a unidades productivas de importancia trascendental para el desarrollo de la economía y el mejoramiento de la vida de la población, así como realizar con habilidad e iniciativa el envío de los grupos.

A las organizaciones y los cuadros partidistas les atañe intensificarde continuo y con elevado sentido de responsabilidad la dirección sobre los grupos,tomándola como tarea importante del Partido, y valerse de los mismos para solucionar los problemas científicos y técnicos que más aquejan a sus regiones y unidades y propinar los primeros golpes de ataque en las tres revoluciones.

Es necesario crearles a sus miembros las óptimas condiciones de trabajo y vida para que puedan demostrar al máximo sus potencialidades con el orgullo de ser enviados del Partido, ensalzar a los que tengan resultados sobresalientes en el trabajo y premiarlos de distintas maneras, poniendo así en plena acción la fuerza espiritual y fervor creador.

Las organizaciones partidistas a todas las instancias deben ser muy activos en la ubicación como cuadros de los graduados universitarios que hayan sido ejemplares en el trabajo y la vida en sus años como miembros del grupo por las tres revoluciones y conducirlos por un buen camino para que sigan sirviendo con una fidelidad invariable al Partido y el pueblo, como intelectuales que en los centros de producción se han revolucionado y han asimilado los rasgos de la clase obrera.

Al Comité Estatal de Ciencias y Técnicas y otros sectores y unidades correspondientes les toca fomentar la dirección a las instancias inferiores y ser muy exigentes para que los grupos desempeñen satisfactoriamente su papel de vanguardias de la revolución técnica.

Elevarán su responsabilidad en el control y la dirección de los grupos y la evaluación de su innovación técnica en correspondencia a los intereses estatales, la tendencia actual y las exigencias de la realidad, así como organizarán diferentes actividadescomo exposiciones y visitas encaminadas a ampliar sus visiones y desarrollar su capacidad creadora.

Los precursores de las tres revoluciones son hombres más selectos y tesoros, objetos de aprecio y enaltecimiento del Partido.

Por contar con un gran número de excelentes patriotas fieles como ustedes que defienden fidedignamente los tres frentes de la ideología, tecnología y cultura, nuestro Partido y Estado se asientan sobre un cimiento firme y el empeño por las tres revoluciones en todo el país levantará un torrente violento de movimiento y progreso.

A todos los participantes de la conferencia les corresponde continuar con honor a la vanguardia en la lucha para colocar en una nueva altura el Movimiento por la Bandera Roja de las Tres Revoluciones y el del Grupo por las Tres Revoluciones, herencias invaluables de los grandes Líderes y motores potentes de la construcción socialista.

Es ambiciosa la meta de lucha trazada por el Partido y siguen siendo múltiples las dificultades, pero no podemos esperar a que se preparen todas las condiciones necesarias.

Debemos avanzar firme e indoblegablemente por el rumbo de desarrollo de nuestro estilo, recurriendo únicamente a nuestras fuerzas.

Estoy firmemente convencido de que todos los funcionarios y miembros del Partido y otros trabajadores alcanzarán infaliblemente la plena prosperidad del socialismo a nuestro estilo, rechazando todos los retos de la historia con vigorosas llamas de las tres revoluciones.

Luchemos todos enérgicamente, con la fe inquebrantable y voluntad indoblegable, por la dignidad y gloria de nuestro gran Estado y por la victoria definitiva del socialismo.

Ana Teresa Delgado de Marin

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