ALLANEMOS EL CAMINO HACIA LA PAZ Y LA REUNIFICACIÓN DEL PAÍS CON LA FUERZA UNIDA DEL NORTE Y EL SUR

ALLANEMOS EL CAMINO HACIA LA PAZ Y LA REUNIFICACIÓN DEL PAÍS CON LA FUERZA UNIDA DEL NORTE Y EL SUR

Obra de KIM IL SUNG

(Charla con los miembros de las delegaciones de ambas partes para las conversaciones de alto nivel Norte-Sur

20 de febrero de 1992)

Me place encontrarme con los miembros de las delegaciones
de ambas partes que hoy han terminado con éxito la VI Ronda de
Conversaciones de Alto Nivel Norte-Sur.
Los esfuerzos comunes que ustedes han realizado para hacer
público el Acuerdo sobre la Reconciliación, la No Agresión, la
Colaboración y el Intercambio entre el Norte y el Sur y la
Declaración Conjunta sobre la Desnuclearización de la Península
Coreana, me complacen y los valoro altamente.
La publicación de estos dos documentos deviene un evento
trascendental que sirve de hito en el camino hacia la paz y la
reunificación del país.
Con su aprobación, el Norte y el Sur han llegado a entrar en
una nueva coyuntura para la reconciliación, poniendo fin al
pasado preñado de desconfianza y enfrentamiento, y abrir una
radiante perspectiva para la paz y la reintegración pacífica del
país, eliminando el peligro de la guerra.
El hecho de que el Norte y el Sur se comprometieran a ir
hacia la reunificación reconciliándose y colaborando, y sin pelear,
demuestra palpablemente que ninguna fuerza foránea ni ninguna
diferencia de ideología y régimen pueden separar a nuestra
nación que ha mantenido su sangre homogénea a lo largo de
milenios.
En la actualidad, todos los coreanos del Norte, del Sur y en
ultramar consideran el éxito de ustedes en las conversaciones
como un logro común de la nación, como una histórica victoria
del ideal nacional, y lo apoyan y aplauden calurosamente.
En ocasión de la VI Ronda de Conversaciones de Alto Nivel
Norte-Sur, nuestros compatriotas dieron el primer paso
verdaderamente importante hacia la reunificación independiente
y pacífica de la patria. Este avance no debe detenerse, ni vacilar,

sino necesariamente continuar hasta la reunificación.
Para ello, es necesario, ante todo, mantener con firmeza una
posición independiente.
La división del país, provocada por fuerzas foráneas, debe ser
eliminada, en todos los casos, por los propios esfuerzos de
nuestra nación.
Mientras el país esté dividido en Norte y Sur, si una parte se
apoya en las fuerzas foráneas y admite su intervención, esto es
una acción de enfrentamiento, y no de reunificación. Con tal
postura, no puede llevarse a la práctica lo acordado entre el Norte
y el Sur, y es difícil efectuar diálogos en los que ambas partes
participen con confianza y responsabilidad. Ya que se han
comprometido a reconciliarse, deben abandonar la idea del
enfrentamiento y confiar en nuestra nación, en sus fuerzas
independientes, y no apoyarse en las foráneas.
Además, tienen que prestar primordial atención a la solución
del problema de la paz y tomar medidas prácticas para
preservarla en el país.
Ahora que han coincidido en la no agresión, han de
interrumpir la carrera armamentista y llevar a cabo el desarme.
He aquí, precisamente, la garantía más sólida para la no agresión,
y la vía para liberarse de la preocupación por la agresión al Norte
o al Sur. Ahora no hay necesidad ni condiciones para que existan
en el país tropas y bases militares extranjeras. Consideramos que
ya es hora de decidir esta cuestión.
Además, es necesario solucionar el problema nuclear en la
Península Coreana.
Nosotros no sabemos si en Corea del Sur aún quedan o se han
retirado totalmente las armas nucleares. Esta circunstancia no nos
libra de la gran preocupación que nos ha impuesto la amenaza
nuclear durante más de 30 años.
Como hemos dicho reiteradamente, nosotros no contamos con

armas nucleares ni las producimos, ni tampoco tenemos
necesidad de fabricarlas. No tenemos intención de hacerles frente
con ella a las grandes naciones vecinas, y ni siquiera imaginamos
fabricarlas porque pueden exterminar a la nación. Nadie puede
tener dudas a este respecto.
Promover la gran unidad nacional constituye el espíritu
fundamental del acuerdo Norte-Sur.
Para lograr la reconciliación y reintegración del Norte y el Sur,
es inevitable alcanzar la gran unidad nacional por encima de las
diferencias de ideologías y regímenes.
Si por la diferencia de ideología e ideal se rechazan o
consideran contrarios unos a otros, sólo traerá como resultado la
división de la nación en múltiples partes. Todos los coreanos,
sean quienes sean, deben poner en primer plano los intereses
comunes de la nación y subordinarlo todo a ellos, y unirse sobre
la base del patriotismo y del espíritu independiente nacional.
Debemos destruir las vallas de la ideología y del régimen y
practicar una política de gran amplitud que persiga aglutinar a
toda la nación, y una política patriótica.
Los documentos aprobados en la VI Ronda de
Conversaciones de Alto Nivel Norte-Sur implican promesas de
las autoridades responsables de ambas partes ante la nación.
El Gobierno de nuestra República, considerándolos como
inapreciables frutos cosechados en el camino hacia la
reunificación independiente y pacífica de la Patria, hará todo lo
que esté a su alcance para ponerlos en práctica.
Estamos seguros de que si el Norte y el Sur profundizan la
confianza mutua con la práctica concreta, ateniéndose
estrictamente a los principios de la independencia, la
reunificación pacífica y la gran unidad nacional, darán la mayor
alegría al pueblo y lograrán infaliblemente la reunificación, su
anhelo unánime, en la década de los 90.

Para terminar, expreso mi esperanza de que el Norte y el Sur
unan sus fuerzas para abrir, de manera más activa, el camino
hacia la paz y la reintegración del país, y que ustedes, miembros
de las delegaciones de ambas partes, obtengan éxitos más
relevantes en el futuro.

Ana Teresa Delgado de Marin

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